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Pequeños negocios, grandes oportunidades: un camino claro hacia la formalidad

  • Foto del escritor: Mónika Melo
    Mónika Melo
  • hace 1 minuto
  • 3 Min. de lectura

(Exploramos por qué la formalización debe verse como una herramienta estratégica

y cómo acompañar este proceso con enfoque práctico y humano)


En América Latina —y particularmente en la República Dominicana— la informalidad no es una anomalía: es parte estructural del tejido productivo. Micro y pequeñas empresas operan al margen de la formalidad no necesariamente por rechazo al Estado o a la legalidad, sino como una estrategia racional de supervivencia frente a la incertidumbre, los costos percibidos y la percepción de exceso de exposición.

 

Durante años, las políticas públicas han abordado la informalidad principalmente desde el control y la sanción. Sin embargo, la evidencia muestra que este enfoque tiene resultados limitados cuando se aplica a unidades productivas pequeñas, familiares o de subsistencia. El problema no es únicamente normativo o administrativo: es profundamente psicológico y a veces incluso de desconocimiento o confusión.

 

Para muchos micro y pequeños empresarios, formalizarse significa exponerse. Exponerse a impuestos que no comprenden del todo, a trámites que perciben como complejos, a fiscalizaciones que asocian con castigo, y a un lenguaje institucional que no habla su mismo idioma. En ese contexto, la informalidad aparece como una zona de protección.

 

Si queremos reducir la informalidad de manera sostenible, necesitamos cambiar la pregunta. No basta con preguntarnos cómo obligar a formalizar, sino impulsar a los negocios hacia la formalidad.

 

La informalidad como punto de partida, no como falla moral

Un error común en el diseño de políticas públicas es tratar la informalidad como una conducta desviada. Para las micro y pequeñas empresas, sin embargo, suele ser una fase inicial del emprendimiento. Penalizarla sin comprenderla solo profundiza la desconfianza.

 

Desde una perspectiva de desarrollo, la formalización debe entenderse como un proceso gradual, no como un salto abrupto. Esto implica reconocer que el empresario necesita primero estabilidad, ingresos mínimos y confianza antes de asumir nuevas obligaciones.

 

El valor de un enfoque conductual

La economía conductual y la psicología organizacional ofrecen lecciones claras: las personas no toman decisiones solo en función de costos y beneficios objetivos, sino también de percepciones, emociones y experiencias previas. El temor a “hacerlo mal”, a “llamar la atención” o a “perder lo poco que se tiene” pesa tanto como cualquier cálculo financiero.

 

Por ello, una política pública eficaz debe:


  • Reducir la ansiedad asociada al proceso de formalización

  • Usar un lenguaje simple y cercano

  • Mostrar beneficios concretos y alcanzables

  • Evitar narrativas punitivas

 

Una guía para formalizar desde la confianza


En este contexto, el Instituto OMG ha desarrollado una Guía para la Formalización de Micro y Pequeñas Empresas, diseñada específicamente para acompañar —no presionar— a los negocios informales.

 

La guía explica, paso a paso y en lenguaje claro, cómo formalizar un negocio en la República Dominicana, pero sobre todo por qué hacerlo puede mejorar la estabilidad, el acceso a oportunidades y la proyección futura del negocio, y cuáles son los beneficios concretos de hacerlo de manera gradual y estratégica. Además, incluye comparaciones claras del “antes y después” de la formalización, desmontando mitos frecuentes y mostrando que la formalidad no es una trampa, sino una herramienta.

 

Implicaciones para la política pública

 

Impulsar a los negocios informales hacia la formalidad no significa renunciar a la legalidad, sino diseñar caminos realistas hacia ella. Cuando las micro y pequeñas empresas perciben al Estado como aliado, y no como amenaza, la formalización deja de ser una imposición y se convierte en una decisión estratégica.

 

Un desarrollo económico más amplio requiere enfocarse en quienes forman el grueso del tejido empresarial del país: los pequeños negocios familiares y aquellos que no conocen y aún no han aprovechado plenamente las oportunidades de formalizarse, pero poseen un enorme potencial de crecimiento.

 

Formalizar no es solo una consigna. Es una condición necesaria para un desarrollo que funcione.

 

El Instituto OMG pone a disposición la Guía para la Formalización de Micro y Pequeñas Empresas, un material práctico diseñado para acompañar a los negocios en su proceso de formalización, aclarar dudas y facilitar decisiones informadas.

 

Descargue la guía completa aquí: 


 
 
 
Instituto OMG

Email: info@iomg.edu.do

T: 809.533.8826

Rafael Augusto Sánchez 86,
Roble Corporate Center,

Piso 9, Piantini
Santo Domingo, Rep. Dom. 

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