• Mónika Melo

¿Cómo podemos ayudar sin hacer, por error, más daño que bien?: propuesta liberal para el desarrollo


En días pasados moderamos en el Instituto OMG un conversatorio titulado “Pobreza y Libertad: Casos de Estudio sobre Desarrollo Económico Global”, para exponer las ideas centrales del libro del mismo nombre editado por Matt Warner, presidente de la entidad Atlas Network. En el conversatorio contamos con la exposición de nuestro colega Luis E. Loría, del centro de pensamiento IdeasLabs de San José, Costa Rica. (Ver conversatorio)


Tanto el libro como la exposición de Luis E. Loría nos mueven a grandes reflexiones respecto de nuestro papel como centros de pensamiento y como ciudadanos, que buscamos proponer e implementar propuestas, preferiblemente innovadoras, que colaboren con el desarrollo de nuestro entorno, ciudad, país, región.


Este libro presenta casos de estudio donde se evidencia que la pobreza no necesariamente se elimina transfiriendo riqueza y conocimiento de un lugar a otro, de lugares o personas ricas y educadas, a lugares y personas que no lo son, pues en palabras de Matt Warner, esa simplicidad de pensamiento lineal apela a nuestro “sentido de urgencia moral” pero “subestima insensatamente la complejidad de los ecosistemas que esperamos ver prosperar” es decir, aquellos lugares donde deseamos lograr un progreso o desarrollo económico sostenido.


¿Qué implica esta idea? Pues que al momento de diseñar y proponer estructuras de cambio que suponemos será la panacea para la situación analizada en una localidad en la que queremos lograr un cambio, impactar, se debe tomar en cuenta evitar el “dilema del forastero”, es decir, en una definición amplia del término “forastero”, debemos evitar la tendencia de querer sustituir a un nivel extremo los conocimientos externos por los conocimientos locales. Es importante contar con el input, el conocimiento y la propuesta de mejora que surge de manera orgánica de dicha localidad, en otras palabras, respetar la dignidad humana.


Toda vez que interferimos con la agencia y las decisiones de los individuos, asumiendo que no son capaces de procurar y lograr su propio bienestar, y tomando decisiones mediante normativas y acciones en temas que asumimos tales individuos no pueden tomar, nos estamos comportando como forasteros, y a la vez nos olvidamos del respeto a la dignidad humana, de entender que dichos individuos pueden ser líderes legítimos para encontrar la mejor forma de mejorar sus condiciones de vida.


Al momento de planificar cualquier tipo de ayuda, debemos partir de la premisa de que la persona debe ser capaz de liderar su propio destino, de ser el héroe de su historia, si se le proveen las condiciones necesarias para desarrollarse. Es decir, en lugar de optar por el paternalismo de pensar, diseñar, proveer, ejecutar, los “forasteros” debemos ser capaces de reducir nuestro protagonismo y proveer las herramientas para que los sujetos de la acción cuenten con la libertad económica suficiente para ejercer lo aprendido.

En otras palabras, “regalar el pescado” a través de sistemas de contribución y ayuda (subsidios, dinero, cuotas de alimentos, etc) puede ser necesario en ciertos eventos y condiciones puntuales, siempre y cuando tales ayudas no sean permanentes, sino que se diseñen con un esquema de desescalada que permita al beneficiario retomar las riendas de su subsistencia.


Por su parte, “enseñar a pescar” podría no ser suficiente, si el ecosistema en el que se desenvuelve el “aprendiz” no le permite desarrollar libremente, sin trabas, sin burocracias y a bajo costo, lo aprendido.


En otras palabras, las propuestas de los centros de pensamiento, los ciudadanos, el Estado, deben conducir a eliminar obstáculos institucionales y regulatorios para que los ciudadanos cuenten con mayor libertad económica para trabajar, emprender y producir.


“Las investigaciones muestran que tanto la cultura como la libertad económica juegan un papel importante en el logro de la prosperidad económica, pero que la libertad económica es el predictor más fuerte del éxito.”[1]





*La pregunta en el título fue tomada de Matt Warner, Pobreza y Libertad: casos de estudio sobre desarrollo económico global, Atlas Network, Arlington, VA, 2020; Página 5

[1] Matt Warner, Pobreza y Libertad: casos de estudio sobre desarrollo económico global, Atlas Network, Arlington, VA, 2020; citando a Claudia R.Williamson y Rachel Mathers, “Economic Freedom, Culture, and Growth” Working Pager. Mercatus Center at George Mason University, 2009

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