• Diego García Meléndez

Inclusión Financiera en RD - FinTechs y educación financiera como catalizadores

Actualizado: 20 abr

1. Introducción


La inclusión financiera se puede definir como la provisión de productos financieros asequibles, accesibles y relevantes a personas y empresas que anteriormente no habían podido acceder a estos productos (Popescu, 2019).


El Consejo de Estabilidad Financiera ("FSB" por sus siglas en inglés) define fintech como "innovación financiera habilitada tecnológicamente que podría dar lugar a nuevos modelos comerciales, solicitantes, procesos o productos con un efecto material asociado en los mercados e instituciones financieras y la provisión de servicios financieros" (Ehrentraud, García Ocampo, Garzoni y Piccolo, 2020).


FinTech, si bien plantea una serie de desafíos para el regulador financiero tradicional y otros organismos gubernamentales, también brinda el potencial de habilitar servicios financieros para aquellos que, por una variedad de razones, no han tenido acceso a ellos antes y, por lo tanto, han sido excluidos del sistema financiero formal: los financieramente excluidos.


2. Los retos


La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, realizada por el Banco Central de la República Dominicana en 2019, muestra que aproximadamente el 54% de los dominicanos no cuenta con un producto de ahorro o crédito con una institución financiera. Esencialmente, más de la mitad de los dominicanos están económicamente excluidos. Curiosamente, las 3 razones principales citadas para no tener una cuenta de ahorros son no necesitar una, tener ingresos insuficientes y, esencialmente, el precio de los servicios. Cuarto y quinto son que las instituciones financieras están físicamente demasiado lejos y la falta de documentación. Otra razón, aunque no citada con tanta frecuencia, fue la falta de conocimiento en su uso.


Curiosamente, fintech puede proporcionar (y hasta cierto punto ha proporcionado) una solución a muchos de estos desafíos. Sin embargo, para servir de manera efectiva a los financieramente excluidos, fintech como ecosistema necesita un entorno en el que pueda fomentar y los excluidos financieramente necesitan un entorno en el que estén adecuadamente protegidos de los malos actores.


Según el FSB, el desafío que Fintech plantea a los reguladores "es maximizar los beneficios de Fintech y minimizar los riesgos potenciales para los sistemas financieros". En este sentido, el objetivo final de los reguladores no es diferente al que plantean los servicios financieros “tradicionales”, por lo que los reguladores se enfrentan al mismo trilema regulatorio (Brummer & Yadav, 2017):



3. Los cambios


Lo que ha cambiado es el número de reguladores y formuladores de políticas involucrados. “Los desarrollos de Fintech presentan problemas que tradicionalmente no están dentro del alcance de las autoridades financieras, lo que requiere una mayor cooperación con otros organismos públicos. Estos pueden incluir agencias responsables de la protección del consumidor, la competencia leal y la protección de datos, cada una con su propio mandato y objetivos de política” (Ehrentraud, García Ocampo, Garzoni y Piccolo, 2020). Lo que plantea fintech es un desafío para que los formuladores de políticas se coordinen entre ellos para crear un entorno legal y regulatorio que enfrente el trilema regulatorio, y de una manera que maximice las oportunidades para la inclusión financiera.

Para ilustrar los requisitos para crear este entorno, el FSB ha creado la ilustración del árbol fintech:



Según el FSB, las raíces del árbol fintech son los habilitadores de políticas que son fundamentales para la estabilidad y la salud de las fintech. Estas políticas se refieren a áreas clave como la identificación digital, la banca abierta, la protección de datos, los facilitadores de la innovación y la ciberseguridad. Estas políticas son un requisito esencial para que las fintech desarrollen y fomenten la inclusión financiera.


4. La respuesta dominicana


Sin embargo, la República Dominicana ha respondido al desafío fintech abordando las actividades de fintech (las ramas del árbol de tecnología financiera) en lugar de abordar los habilitadores de políticas necesarios para que estos servicios prosperen (las raíces del árbol de tecnología financiera).


Reguladores financieros como la Junta Monetaria, que emitió un nuevo Reglamento de Sistemas de Pagos en 2021, y la Superintendencia de Bancos, que ha tomado medidas para permitir e incluso incentivar la transformación digital en los bancos, han dado pasos notables para enfrentar el desafío fintech. Sin embargo, las raíces del árbol fintech están fuera del alcance de estas agencias reguladoras. Cuestiones como la identidad digital, la protección de datos y la seguridad cibernética deben ser abordadas por órganos legislativos y reguladores independientes.


La Agenda Digital 2030 del Poder Ejecutivo, publicada en el segundo semestre de 2021, contempla 7 ejes, incluidos 2 transversales, que recogen algunas de las raíces del árbol fintech. En concreto, la Agenda Digital 2030 cubre:


  1. Gobernanza y marco regulatorio

  2. Acceso y conectividad

  3. Gobierno digital

  4. Educación y capacidades digitales

  5. Economía digital

  6. Ciberseguridad (transversal)

  7. Innovación tecnológica (transversal)


Si bien la Agenda Digital 2030 no es específica de fintech, vemos esto como algo positivo. La República Dominicana necesita evolucionar de manera holística hacia una sociedad amigable con lo digital, lo que incluye pero no se limita a fintech.


Además, la Agenda Digital 2030 incluye el Plan de Acción 2021-2024, que contempla lo siguiente:


  • Revisión de la Ley 172-13 de Protección de Datos;

  • Establecer un marco de identidad digital para definir reglas, estándares y plataformas para identificar personas y corporaciones;

  • Creación de una Ley Nacional de Ciberseguridad;

  • Actualización de la Ley 53-07 de Crímenes y Delitos de Alta Tecnología.


Estos puntos abordan muchas de las raíces del árbol fintech y, si se implementan correctamente, deberían crear un entorno que fomente el desarrollo de servicios fintech que puedan generar inclusión financiera.


5. Educación financiera


La OCDE define la educación financiera como una "combinación de conciencia financiera, conocimiento, habilidades, actitudes y comportamientos necesarios para tomar decisiones financieras acertadas y, en última instancia, lograr el bienestar financiero individual".


Como muestran otros estudios, este no es un problema exclusivo de República Dominicana y las formas tradicionales de educación financiera no han tenido un impacto significativo en resolverlo (Mandell & Schmid Klein). Sin embargo, la razón exacta de esta falla no ha sido identificada. Fintech está en una posición privilegiada para ofrecer métodos alternativos de educación financiera (incluido el aprendizaje a medida que se invierte/ahorra) que tienen el potencial de cambiar esta tendencia.


La literatura sugiere que los empujones (o nudges), la arquitectura de elección, las reglas predeterminadas inteligentes (esencialmente sistemas de recomendación que adaptan el valor predeterminado a la "mejor" opción para cada persona) y, de manera crucial, la educación financiera “justo a tiempo” pueden estar mejor posicionados para aumentar la educación financiera y para ayudar a los analfabetos financieros a tomar mejores decisiones financieras (Fernandes, Lynch Jr. y Netemeyer). La tecnología es la herramienta crucial que permitiría todas estas soluciones, incluida la educación financiera justo a tiempo.


Además de esto, fintech tiene la capacidad de hacer que la educación financiera sea más efectiva al hacerla esencialmente más fácil de usar, a través de un mejor diseño y entrega (Panos & Wilson, 2020). En los Estados Unidos, ya estamos viendo empresas de tecnología financiera que abordan la educación financiera en diferentes etapas de la vida y a través de la colaboración familiar (Till), el gamification (Goalsetter, Zogo) y otros métodos innovadores.


Los inversores también están prestando atención a este sector, con USD 535 millones invertidos en 89 acuerdos en nuevas empresas de tecnología financiera que se describieron a sí mismas como plataformas de ahorro para niños, jóvenes y padres entre 2016 y 2020.


La educación financiera está preparada para ser un catalizador para ayudar a los excluidos financieramente, y las fintech están en la mejor posición para ofrecer educación financiera relevante y diseñada de manera eficiente a los analfabetos financieros.


Sin embargo, como ocurre con todos los servicios financieros, la educación financiera no puede prosperar de manera segura sin un entorno regulatorio y de supervisión adecuado. Esto nos lleva de vuelta al árbol fintech: los servicios de educación financiera deben poder confiar en los mecanismos de identificación digital para atender adecuadamente a sus clientes, especialmente con soluciones inteligentes que adaptan la educación y el asesoramiento a las necesidades del usuario. Además de esto, es probable que los analfabetos financieros sean más vulnerables a las amenazas que aprovechan sus datos y/o violaciones de seguridad cibernética. También es necesario establecer mecanismos y remedios efectivos para la prevención del fraude y el abuso a fin de permitir que los analfabetos financieros se involucren con estos servicios con la confianza de que los malhechores serán detectados y sancionados en consecuencia; y que el mercadeo y venta de servicios no se haría pasar por educación financiera.

107 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo